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Platino y paladio

El platino y el paladio son los dos únicos metales del grupo del platino que importan a un particular, y se comportan de forma muy distinta al oro. Son a la vez metales preciosos y metales industriales pesados: el grueso de su demanda sale de una fábrica, no de una caja fuerte, y sobre todo del catalizador montado en los motores de gasolina y diésel. Ese único hecho explica casi todo lo demás: la volatilidad, la estrechez del mercado y la sensibilidad tanto a las cifras de producción de automóviles como a lo que ocurra en dos países situados en extremos opuestos del mundo.

Esta guía recorre el mercado por orden: cómo se cotizan ambos metales, quién los compra y para qué, de dónde salen, cómo se sustituyen entre sí y cuánto cuesta realmente tenerlos. Conviene señalar un punto desde el principio, porque es la mayor diferencia práctica frente al oro: la exención de IVA de los metales preciosos alcanza únicamente al oro de inversión. En España, el platino y el paladio tributan al tipo general del 21 %. Aquí no hay previsiones de precio ni recomendaciones de compra.

Por Markus Markert · Última actualización: 9 de agosto de 2026

Contenido
  1. Los metales del grupo del platino de un vistazo
  2. Cómo se cotizan el platino y el paladio
  3. La demanda: catalizadores e industria
  4. La sustitución entre ambos metales
  5. El hidrógeno como motor estructural del platino
  6. La oferta: una concentración geográfica extrema
  7. El reciclaje de catalizadores usados
  8. Un mercado estrecho y con diferenciales amplios
  9. Volatilidad y el riesgo del coche eléctrico
  10. Formas de invertir: monedas, lingotes y ETC
  11. El IVA en España: sin el privilegio del oro de inversión
  12. La venta: ganancia patrimonial en la base del ahorro
  13. Las ratios platino-oro y paladio-platino
  14. ¿Platino o paladio?
  15. Autenticidad y almacenamiento
  16. Lo que este mercado dice y lo que no
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Los metales del grupo del platino de un vistazo

Los metales del grupo del platino, o MGP, son seis elementos químicamente emparentados: el platino (Pt), el paladio (Pd), el rodio (Rh), el rutenio (Ru), el iridio (Ir) y el osmio (Os). Para quien invierte, la lista se reduce a dos nombres: solo el platino y el paladio se acuñan en monedas de inversión, se cuelan en lingotes y se empaquetan en productos cotizados en cantidades dignas de mención.

El rodio merece una nota al margen: es el tercer metal del catalizador de tres vías y su oferta está aún más concentrada en Sudáfrica, lo que ha producido oscilaciones de precio extraordinarias, pero no hay mercado de monedas ni subasta pública de referencia que lo sostenga. El rutenio, el iridio y el osmio son mercados todavía menores y puramente industriales.

Lo que separa al platino y al paladio del oro no es la escasez —ambos son más raros en la corteza terrestre—, sino el destino. El oro se compra para guardarlo; estos dos, para consumirlos. La demanda de inversión se apoya sobre un mercado industrial en lugar de definirlo, y eso vuelve el precio cíclico en vez de anticíclico: una recesión puede hundirlo justo cuando alguien acostumbrado al oro esperaría lo contrario. Las cotizaciones en vivo están en la página del precio del platino y en la del paladio; las series largas, en precios históricos.

Cómo se cotizan el platino y el paladio

Ambos se cotizan internacionalmente en dólares estadounidenses por onza troy de 31,1035 gramos, igual que el oro y la plata. Quien invierte desde la zona euro asume por tanto dos exposiciones a la vez, la del metal y la del tipo de cambio, y a varios años la aportación de la divisa dista de ser irrelevante. Los tipos actuales están en la página de tipos de cambio.

Las referencias oficiales son el LBMA Platinum Price y el LBMA Palladium Price, establecidos dos veces cada día hábil mediante una subasta electrónica, a las 9:45 y a las 14:00 hora de Londres. Históricamente esta función residía en el London Platinum and Palladium Market (LPPM), cuyo nombre sigue asociado a las normas de entrega aceptable de los lingotes y la esponja de MGP. Desde el 1 de julio de 2026 las subastas las administra ICE Benchmark Administration, que relevó a la London Metal Exchange y que ya gestionaba las fijaciones LBMA de oro y plata.

Junto a las subastas corre de forma continua el precio spot del mercado extrabursátil, y sobre él se negocian futuros en los mercados organizados. El arbitraje lo mantiene todo unido, igual que en el oro; la diferencia está en la profundidad. El mercado de MGP es mucho más delgado, de modo que una sola orden grande puede mover la cotización de una forma que en el oro apenas se notaría.

La demanda: catalizadores e industria

Con mucha diferencia, el mayor uso de ambos metales es el catalizador de los vehículos de carretera, donde los MGP depositados sobre el sustrato convierten el monóxido de carbono, los hidrocarburos sin quemar y los óxidos de nitrógeno en compuestos menos dañinos. No hay sustituto práctico del grupo del platino en esa función, y por eso la legislación sobre emisiones —y no ninguna moda inversora— ha sido la fuerza dominante en estos mercados durante cuatro décadas.

Entre los dos hay un reparto de papeles nítido, dictado por la química y por el motor al que va montado el catalizador:

Platino Paladio
Catalizador sobre todo en motores diésel motores de gasolina
Otra demanda joyería, química, vidrio, hidrógeno, medicina casi solo automoción, algo de electrónica
Sustitución puede reemplazar al paladio puede ser reemplazado por platino
Amplitud de la demanda moderadamente diversificada muy concentrada

El paladio es el más expuesto de los dos. La parte abrumadora de su demanda procede de los escapes de los vehículos de gasolina, lo que convierte su precio casi en una apuesta apalancada sobre la producción mundial de turismos y sobre la severidad de los límites de emisiones. El platino está mejor repartido: el postratamiento del diésel sigue siendo importante, pero también tiran de él la joyería, los catalizadores de proceso de la industria química, la fibra de vidrio, la electrónica y los implantes médicos.

Ninguno tiene nada parecido a la demanda oficial del oro: los bancos centrales no mantienen MGP como reservas. Eso elimina del cuadro a un comprador grande, estable e insensible al precio, y explica en parte que ambos se comporten más como materias primas industriales que como metales monetarios.

La sustitución entre ambos metales

Como son químicamente parecidos, el platino y el paladio pueden sustituirse parcialmente el uno al otro dentro de un catalizador. No es una teoría de laboratorio, sino una decisión comercial rutinaria: cuando uno se encarece de forma persistente, los ingenieros reformulan el recubrimiento catalítico para usar más del barato, y el cambio se incorpora a las nuevas plataformas de vehículos a lo largo de unos años.

El mecanismo se ha observado en las dos direcciones: durante los años en que el paladio cotizó muy por encima del platino, los fabricantes reintrodujeron platino en los catalizadores de gasolina a escala apreciable; antes, cuando el metal caro era el platino, la sustitución fue en sentido contrario.

De ahí se siguen dos consecuencias. Las diferencias extremas de valoración tienden a cerrarse con el tiempo, porque la propia brecha de precio genera el desplazamiento de demanda que la estrecha: la sustitución actúa como una realimentación negativa incorporada al sistema. Pero el ajuste es lento, porque reformular un catalizador exige rediseñar y volver a homologar. La sustitución es un ancla de largo plazo, no una regla de negociación a corto.

El hidrógeno como motor estructural del platino

Hay un relato de demanda que afecta solo al platino. En los electrolizadores de membrana de intercambio protónico, que separan el agua para producir hidrógeno, y en las pilas de combustible que lo devuelven a forma de electricidad para camiones, autobuses y generación estacionaria, el platino actúa como catalizador. A gran escala, eso añadiría un bloque de demanda ajeno por completo a los motores de combustión.

Conviene situarlo en su sitio: son escenarios y expectativas, no hechos consolidados. El ritmo depende de que la economía del hidrógeno arranque de verdad y de que la industria reduzca la carga de platino por celda, algo en lo que se trabaja precisamente porque el metal es caro. Los informes del World Platinum Investment Council y de Johnson Matthey permiten seguir esa evolución con cifras. El paladio no participa de la tendencia; al contrario, el paso a propulsiones sin emisiones agrava su riesgo de demanda.

La oferta: una concentración geográfica extrema

El lado de la oferta está concentrado geográficamente de una manera que apenas tiene paralelo en ninguna otra materia prima. En el platino, en torno al 70 % de la producción minera sale de Sudáfrica, sobre todo del complejo del Bushveld. En el paladio, Rusia —principalmente Norilsk Níquel— y Sudáfrica se reparten la cabeza con alrededor de un 40 % cada una. Zimbabue, Canadá y Estados Unidos completan la mayor parte del resto.

A esa concentración se suma un rasgo técnico decisivo: los MGP se extraen casi siempre como subproducto o coproducto de otras explotaciones, con frecuencia de níquel o de cobre. Por eso la oferta reacciona con enorme inercia. Una cotización alta no basta para ampliar deprisa la producción, porque la rentabilidad depende del metal principal o de yacimientos profundos y muy intensivos en capital; y una cotización baja tampoco cierra la mina, porque el metal sigue saliendo mientras el principal sea rentable.

El resultado es una vulnerabilidad estructural del suministro. Las huelgas del sector minero sudafricano, las restricciones eléctricas del país y los riesgos geopolíticos que rodean a los envíos rusos han provocado interrupciones repetidas, y cada una se traslada al precio con fuerza porque no hay capacidad ociosa que cubra el hueco en unos meses.

El reciclaje de catalizadores usados

La segunda fuente de metal, y no es menor, es el reciclaje. Los catalizadores de los vehículos que llegan al desguace contienen platino, paladio y rodio en concentraciones muy superiores a las de cualquier mineral, y recuperarlos es un negocio industrial consolidado en manos de refinerías especializadas. En un año normal, el metal secundario cubre una parte apreciable de la oferta total.

Esta oferta reciclada reacciona al precio mucho más deprisa que la minería: cuando la cotización sube, la chatarra almacenada sale al mercado en semanas, de modo que funciona como amortiguador parcial de las subidas. Su volumen depende, eso sí, del parque de vehículos que se retira —decisiones de compra tomadas quince o veinte años antes— y de la actividad económica del momento.

Un mercado estrecho y con diferenciales amplios

En valor total, los mercados de platino y paladio son una fracción del de oro, y esa pequeñez tiene consecuencias concretas para quien compra físico. Los diferenciales entre compra y venta son más anchos que en oro o plata, la prima sobre el valor del metal suele ser mayor y hay menos contrapartes dispuestas a recomprar cantidades relevantes.

La estrechez también se nota en la formación del precio: un flujo moderado de órdenes basta para desplazar la cotización varios puntos porcentuales, y los movimientos bruscos son la norma. Para comparar ofertas conviene reducirlo todo a la misma base: la calculadora de valor de fundición da el valor puro del metal contenido, y la calculadora de precio de compra muestra cuánto se paga por encima de esa referencia.

Volatilidad y el riesgo del coche eléctrico

El platino y el paladio muestran una volatilidad claramente superior a la del oro, y el paladio pasa por ser uno de los metales preciosos más volátiles que existen. Tres causas actúan a la vez: el tamaño reducido del mercado, que amplifica cualquier flujo; la dependencia del ciclo industrial y de la producción de automóviles; y una oferta inelástica procedente de muy pocos países. Como refugio en momentos de tensión financiera ninguno cumple bien ese papel: tienden a caer con la economía, no a subir contra ella.

A esto se añade un riesgo estructural propio. Los vehículos eléctricos de batería no llevan motor de combustión y, por tanto, tampoco catalizador de escape. Cuanto más rápido desplacen al gasolina y al diésel, mayor es la amenaza sobre la principal fuente de demanda: de forma aguda para el paladio, casi un metal exclusivamente del automóvil, y en menor medida para el platino, que tiene en el hidrógeno una contratendencia posible. Es un riesgo documentado, no una previsión sobre la cotización.

Formas de invertir: monedas, lingotes y ETC

En físico, el platino y el paladio existen como lingotes en los tamaños habituales y como monedas de inversión: hay versiones en ambos metales de emisiones conocidas como el Maple Leaf canadiense, el American Eagle y el Buffalo estadounidenses, el Filarmónica austriaco o la Britannia británica. La oferta es más estrecha que en oro y plata, y tanto la prima como el diferencial de compraventa tienden a ser más altos.

Junto al físico existen los ETC con respaldo físico sobre platino y paladio. Ahorran el almacenamiento y no soportan el IVA de la compra física, pero jurídicamente son títulos de deuda y conllevan riesgo de emisor. No es lo mismo que tener el metal en la mano, y esa diferencia importa precisamente en los escenarios en los que uno suele pensar al comprar metales preciosos.

El IVA en España: sin el privilegio del oro de inversión

Esta es la diferencia práctica más importante frente al oro. La exención de IVA del artículo 140 de la Ley 37/1992 se aplica exclusivamente al oro de inversión, definido por su ley mínima y por la forma del lingote o de la moneda. El platino y el paladio no están incluidos. Su compra en España tributa al tipo general del 21 % sobre el precio íntegro, igual que la plata.

Metal IVA en la compra (España) Venta por un particular
Oro de inversión 0 % (exento, art. 140 Ley 37/1992) ganancia patrimonial, 19–28 %
Plata 21 % ganancia patrimonial, 19–28 %
Platino 21 % ganancia patrimonial, 19–28 %
Paladio 21 % ganancia patrimonial, 19–28 %

Ese 21 % se paga una sola vez, al comprar, pero estructura toda la operación: la cotización tiene que recuperarlo antes de que una venta posterior llegue al punto de equilibrio, y en un mercado con diferenciales anchos el listón sube todavía más. Para un lingote nuevo no hay alternativa. En determinadas operaciones de segunda mano realizadas a través de un comerciante puede resultar aplicable el régimen especial de bienes usados (REBU), en el que el impuesto recae solo sobre el margen del vendedor y no se repercute por separado; es un régimen del comerciante, no una opción del comprador. Un particular que revende no repercute IVA, porque no actúa como empresario.

Al margen del IVA rige otro límite en la compra presencial: los pagos en efectivo en los que una parte actúa como empresario o profesional están prohibidos por encima de 1.000 € por operación (art. 7 de la Ley 7/2012, redacción de la Ley 11/2021), con un tope de 10.000 € para pagadores personas físicas sin domicilio fiscal en España. Fraccionar una misma operación no lo evita.

La venta: ganancia patrimonial en la base del ahorro

Al vender, la diferencia entre el valor de transmisión y el de adquisición constituye una ganancia patrimonial que se integra en la base imponible del ahorro del IRPF (Ley 35/2006). Los tipos son progresivos por tramos, sumando el conjunto de rentas del ahorro del ejercicio: 19 % hasta 6.000 €, 21 % de 6.000 a 50.000 €, 23 % de 50.000 a 200.000 €, 27 % de 200.000 a 300.000 € y 28 % a partir de ahí.

Dos rasgos del sistema español sorprenden a quien conoce otras jurisdicciones. El primero es que no existe ningún período de tenencia que exonere la ganancia: vender a los tres meses o a los veinte años tributa igual, y no hay un mínimo exento específico para estas operaciones. El segundo es que el valor de adquisición hay que poder acreditarlo, de modo que conservar la factura de compra no es una cuestión de orden, sino la base sobre la que se calcula el impuesto. Las pérdidas patrimoniales se compensan con las ganancias del mismo ejercicio dentro de la base del ahorro y, en su caso, en los cuatro ejercicios siguientes. La calculadora de impuestos permite estimar el resultado con las reglas del país seleccionado.

Esta guía no constituye asesoramiento fiscal ni jurídico. Para un caso concreto conviene acudir a un asesor fiscal o consultar directamente la información publicada por la Agencia Tributaria.

Las ratios platino-oro y paladio-platino

Para situar la cotización se usan dos cocientes. La ratio platino-oro divide el precio del platino entre el del oro y muestra cómo se valora uno frente al otro. Durante largos tramos de la historia el platino cotizó por encima del oro; durante muchos años recientes lo hizo por debajo. Una lectura baja indica que el platino está barato en relación con el oro, pero es una medida de valoración relativa y nada más: estas ratios pueden permanecer en un extremo durante años sin corregir.

La ratio paladio-platino compara a los dos metales hermanos y resulta más informativa, porque detrás hay un mecanismo económico real: cuando el paladio cotiza muy por encima del platino, el incentivo para sustituirlo en los catalizadores de gasolina se vuelve comercialmente irresistible, y esa sustitución acaba tirando de la ratio hacia abajo. Sirve como indicador aproximado de la presión de sustitución acumulada. El equivalente monetario es la ratio oro-plata, de lógica parecida pero sin esa realimentación. Todo esto es contexto, no previsión.

¿Platino o paladio?

Ambos son nichos pequeños, volátiles y movidos por la industria, así que la pregunta no es cuál es mejor, sino a qué conjunto de factores se quiere uno exponer. El paladio depende casi por completo del catalizador de gasolina y soporta, por tanto, el riesgo de electrificación más puro de todos los metales negociados. El platino está mejor repartido —diésel, joyería, química, vidrio, medicina— y cuenta con el hidrógeno como posible motor de largo plazo del que el paladio carece.

En contra, el platino arrastra su propio problema de concentración: un solo país suministra la mayor parte. La oferta de paladio se reparte entre dos, pero uno de ellos está sujeto a un riesgo de sanciones que puede cambiar con un anuncio político.

La sustitución vincula los dos precios a largo plazo, así que una cartera que contenga ambos está menos diversificada de lo que parece. Esta guía no formula ninguna recomendación a favor de uno u otro metal ni ninguna previsión. Los dos se sitúan en el extremo especulativo del espectro de los metales preciosos y suelen tratarse, si acaso, como una posición satélite pequeña.

Autenticidad y almacenamiento

Comprobar una moneda de inversión funciona igual que en oro y plata: las emisiones estándar tienen especificaciones definidas, así que si el diámetro, el espesor y el peso coinciden con los valores publicados y la densidad resultante es la correcta, la inmensa mayoría de las falsificaciones queda descartada. El platino es más denso que el oro, unos 21,4 gramos por centímetro cúbico frente a 19,3; el paladio es mucho más ligero, en torno a 12,0, y por eso una moneda de paladio de una onza se ve claramente mayor que su equivalente en oro. El verificador de autenticidad y la referencia de pesos de monedas contienen los valores teóricos.

Como estas monedas circulan en cantidades mucho menores, los ejemplares de referencia escasean y la documentación pesa más que en oro: una tarjeta de ensayo intacta y una factura de un canal trazable facilitan la reventa, porque en un mercado secundario estrecho la procedencia vale dinero.

El almacenamiento no plantea problemas particulares: ambos metales son densos, así que el volumen que hace incómoda a la plata no aparece aquí, y valen las opciones habituales de caja fuerte propia, caja de seguridad bancaria o depósito profesional. Lo que hay que planificar es la salida: menos compradores, diferenciales más anchos y recompras a veces reticentes hacen que vender sea más lento y caro que con el oro.

Lo que este mercado dice y lo que no

El platino y el paladio ocupan una posición incómoda entre dos categorías: tienen las características físicas de los metales preciosos, pero su precio lo fijan la demanda industrial, la política de emisiones y el estado de un puñado de minas. Tratarlos como versiones pequeñas del oro genera expectativas equivocadas.

Lo que merece la pena retener es estructural, no predictivo. La oferta se concentra en dos países y no reacciona deprisa al precio. La demanda está dominada por una sola aplicación sometida a presión regulatoria y tecnológica. Los dos metales se sustituyen entre sí, lo que enlaza sus precios a lo largo de los años y permite brechas amplias mientras tanto. El mercado es delgado, así que se mueve mucho con flujos modestos. Y en España la compra soporta un 21 % de IVA, el obstáculo individual más alto que debe superar quien compra físico.

Para comparar, la página del precio del oro y la del precio de la plata cubren los dos mercados grandes, y el resto de la terminología está recogida en el glosario.

Preguntas frecuentes

¿El platino y el paladio están exentos de IVA como el oro?

No. La exención del artículo 140 de la Ley 37/1992 se refiere exclusivamente al oro de inversión, definido por su ley mínima y su forma. El platino y el paladio quedan fuera y tributan al tipo general del 21 % sobre el precio íntegro de compra. Es un coste que se paga una sola vez, al adquirir el metal, pero que la cotización tiene que recuperar antes de que una venta llegue siquiera al punto de equilibrio. En otros países de la Unión Europea el tipo general es distinto, aunque el principio es el mismo.

¿Por qué el paladio es tan volátil?

Porque casi toda su demanda procede de una sola aplicación, el catalizador de los motores de gasolina, mientras que la oferta se concentra en un puñado de minas de Rusia y Sudáfrica y no puede reaccionar deprisa al precio. A eso se suma que el mercado es diminuto en valor comparado con el del oro. Cualquier variación modesta en cualquiera de los dos lados mueve mucho la cotización, y por eso el paladio figura entre los metales preciosos más volátiles que se negocian.

¿Cuáles son los metales del grupo del platino?

Seis elementos químicamente emparentados: platino (Pt), paladio (Pd), rodio (Rh), rutenio (Ru), iridio (Ir) y osmio (Os). Solo el platino y el paladio tienen productos de inversión con circulación general. Los otros cuatro son mercados industriales pequeños y muy especializados, prácticamente sin monedas, lingotes ni productos cotizados. Todos se cotizan internacionalmente en dólares estadounidenses por onza troy.

¿Para qué se usan realmente el platino y el paladio?

Mayoritariamente para el tratamiento de los gases de escape de los vehículos: el paladio sobre todo en motores de gasolina y el platino tradicionalmente en diésel. Más allá de eso se emplean en química, fabricación de vidrio, electrónica y tecnología médica; el platino además en joyería y, de forma creciente, en electrolizadores y pilas de combustible de hidrógeno. Ese peso industrial es lo que los separa del oro, que se compra sobre todo para guardarlo.

¿De dónde salen el platino y el paladio?

De muy pocos sitios. Alrededor del 70 % del platino extraído en mina procede de Sudáfrica, principalmente del complejo del Bushveld. En el paladio, Rusia y Sudáfrica representan cada una en torno al 40 % de la producción minera. Zimbabue, Canadá y Estados Unidos cubren buena parte del resto. Como ambos metales suelen extraerse como subproducto de otras explotaciones, la oferta reacciona con mucha lentitud al precio.

¿Puedo comprar platino y paladio en monedas o lingotes?

Sí. Hay lingotes en los tamaños habituales y varias cecas emiten versiones en platino y paladio de monedas de inversión conocidas. La oferta es más estrecha que en oro y plata, las primas y los diferenciales de compraventa suelen ser más amplios y la reventa es más lenta porque el mercado secundario es pequeño. La alternativa son los productos cotizados con respaldo físico, que jurídicamente son títulos de deuda y conllevan riesgo de emisor.

¿Cómo tributa la venta de platino o paladio en España?

La diferencia entre el valor de transmisión y el de adquisición es una ganancia patrimonial que se integra en la base del ahorro del IRPF. Los tipos son progresivos, del 19 % al 28 % según tramos, y no existe ningún período de tenencia que exonere la ganancia: vender al mes o a los quince años tributa igual. Conservar la factura de compra es decisivo, porque sin ella la Administración puede discutir el valor de adquisición.

¿Amenaza el coche eléctrico a la demanda?

Los vehículos eléctricos de batería no tienen motor de combustión y, por tanto, tampoco catalizador de escape, que es la mayor fuente de demanda de ambos metales. Cuanto más rápido desplacen a gasolina y diésel, mayor es el riesgo estructural de demanda, sobre todo para el paladio, que es casi un metal exclusivamente del automóvil. El platino tiene un posible contrapeso en el hidrógeno. Es un riesgo documentado, no una previsión de precio.

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Redactado y mantenido por Markus Markert. Contenido editorial: no constituye asesoramiento de inversión, recomendación de compra ni pronóstico de precios. Las cifras se contrastan con fuentes oficiales y se actualizan periódicamente.

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