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Entender el precio de la plata

La plata cotiza igual que el oro —en dólares estadounidenses por onza troy, de forma prácticamente ininterrumpida— y ahí terminan los parecidos. Cerca de la mitad de la plata que se consume cada año no acaba en una cámara acorazada, sino dentro de una fábrica; la mayor parte de la producción minera aparece como subproducto de las minas de plomo, zinc, cobre y oro; ningún banco central mantiene reservas relevantes del metal; y en España la plata soporta un 21 % de IVA allí donde el oro de inversión está exento. Esos cuatro hechos explican casi todas las rarezas de su cotización.

Esta guía recorre el mecanismo paso a paso: qué es el precio spot, en qué se diferencia de la subasta diaria del LBMA, por qué el mercado de futuros marca el tono a corto plazo, de dónde sale realmente el metal, quién lo compra, por qué oscila más que el oro, cómo se lee el ratio oro-plata, qué le hace el tipo de cambio a un comprador en euros y por qué la cifra de la etiqueta siempre queda bastante por encima del spot. Sin previsiones y sin recomendaciones de compra: solo cómo se forma el precio.

Por Markus Markert · Última actualización: 9 de agosto de 2026

Contenido
  1. Metal precioso y metal industrial
  2. Qué es el precio spot
  3. La subasta del LBMA
  4. Futuros de COMEX y plata papel
  5. La oferta como subproducto
  6. La demanda la manda la industria
  7. Qué es un déficit estructural
  8. Sin bancos centrales
  9. Por qué oscila más que el oro
  10. Los motores del precio
  11. Inversión, ETF y el silver squeeze
  12. El ratio oro-plata
  13. El efecto divisa
  14. El IVA y el precio de mostrador
  15. Estacionalidad y gráficos
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El precio de la plata desconcierta porque el metal lleva dos vidas a la vez: los días en que los inversores están nerviosos sigue al oro, y los días en que decepcionan los datos de manufactura sigue al cobre. La cotización en vivo está en la página del precio de la plata; lo que viene ahora es la maquinaria que hay detrás de esa cifra.

La plata es a la vez metal precioso y metal industrial

La plata cumple la definición clásica de metal precioso: escasa, resistente a la corrosión, utilizada como dinero durante milenios, afinable a una pureza normalizada y negociable sin verla en cualquier parte del mundo. Pero es también, y cada vez más, un material de trabajo. Alrededor de la mitad de la demanda anual —algo más según los recuentos recientes del Silver Institute— se consume en aplicaciones industriales en lugar de almacenarse. La cuota industrial del oro ronda la décima parte.

El motivo es físico. La plata tiene la conductividad eléctrica y térmica más alta de todos los elementos, además de una reflectividad excelente. Donde un circuito debe transportar corriente con la mínima pérdida, donde un contacto tiene que conmutar millones de veces sin picarse o donde una célula solar debe recoger electrones de una oblea, la plata no es un lujo sino la forma más barata de cumplir la especificación. Se sustituye cuando el precio obliga, pero despacio y rara vez del todo.

Esa doble identidad tiene una consecuencia directa sobre la cotización. El oro se valora casi por completo según lo que inversores y bancos centrales piensan del dinero, de los tipos de interés y del riesgo. La plata se valora por eso y además por cuántos paneles solares, servidores y vehículos está construyendo el mundo este trimestre. Cuando ambas fuerzas empujan en la misma dirección, la plata recorre mucho camino; cuando tiran en sentidos opuestos —un susto de recesión que daña a la industria pero favorece la demanda de refugio— puede quedarse plana mientras el oro sube. Comparando su curva con la del precio del oro y con la del cobre se ve enseguida: la plata suele quedar a medio camino.

Qué es exactamente el precio spot de la plata

La cifra de titular es el precio spot: el precio de entrega inmediata de una onza troy fina —31,1035 gramos— de plata fina, cotizado en dólares estadounidenses. «Inmediata» significa liquidación dos días hábiles después, contra metal de al menos 999 milésimas depositado en una cámara londinense homologada.

Lo producen dos plazas: el mercado extrabursátil de Londres, donde bancos y casas de negociación operan de forma bilateral sin bolsa ni libro de órdenes centralizado, y el mercado de futuros de Nueva York del que hablamos más abajo. El arbitraje las suelda —cualquier diferencia que dé para cubrir financiación y transporte se cierra en segundos—, así que lo que un proveedor de datos muestra como «plata spot» es un consenso continuamente actualizado de ambos centros.

De ahí se siguen tres cosas. Es un precio mayorista para lotes grandes y estandarizados: nadie compra una sola onza a ese precio. Es un precio en dólares, así que toda cifra en euros es una conversión. Y se refiere a metal no asignado en Londres, no a la moneda que usted tiene en la mano; esa distancia es el asunto de las últimas secciones. Para pasar del spot al valor de una pieza concreta está la calculadora de plata.

La subasta diaria del LBMA Silver Price

Junto al spot, que se mueve sin parar, existe un valor de referencia fijo. La subasta del LBMA, heredera del antiguo London Silver Fix, se celebra una vez al día en días hábiles, a las 12:00 hora de Londres, en forma de subasta electrónica administrada por un tercero independiente. Un precio de partida se somete a los participantes en rondas de treinta segundos; si compras y ventas no cuadran, el precio se ajusta y se abre otra ronda, hasta que el desequilibrio queda dentro de una tolerancia estrecha. La cifra resultante es el LBMA Silver Price de ese día, en dólares por onza.

La distinción respecto al spot importa más de lo que parece. El fixing es un valor instantáneo congelado, pensado para liquidar contratos, valorar inventarios y tarificar suministros industriales: cosas que necesitan un único número indiscutible por sesión. El spot es un precio continuo. Ambos se mueven muy juntos porque los negocian los mismos operadores, pero un contrato anual con un fabricante de contactos eléctricos se referencia al fixing, nunca al tick del segundo. De ahí que dos fuentes puedan dar precios ligeramente distintos para el mismo día sin que ninguna se equivoque. Nuestro archivo de precios históricos permite ver la serie completa y comparar fases sin depender de una captura puntual.

Los futuros de COMEX y la plata papel

El tono a corto plazo lo marca el mercado de futuros. En COMEX, la división de metales de CME Group en Nueva York, se negocian contratos de futuros de plata de 5.000 onzas cada uno. El contrato más cercano y líquido —el front month— es el que arrastra al spot mundial; ambos permanecen unidos mediante el mecanismo Exchange for Physical, que permite convertir una posición de futuros en metal real y viceversa.

En estos mercados se negocia cada año un múltiplo enorme de la plata que realmente se extrae. No es una anomalía: ocurre en cualquier materia prima con cobertura industrial, donde minero, refinador, fabricante y especulador se pasan el riesgo unos a otros. Pero tiene una consecuencia visible: un cambio de posicionamiento de los grandes fondos mueve la cotización más y más rápido que un cambio real en la escasez del metal.

Alrededor del futuro ha crecido toda una familia de productos de metal papel: los ETF y ETC de plata replican la cotización en una cuenta de valores, con o sin metal físico depositado detrás. Son instrumentos financieros, no metal en la mano: su fiscalidad, su riesgo de contrapartida y su tratamiento en caso de insolvencia del emisor son distintos de los de un lingote. Conviene leer el folleto antes de tratarlos como equivalentes.

La oferta llega sobre todo como subproducto

Aquí está la peculiaridad estructural que más marca el precio. La mayor parte de la plata minera no sale de minas de plata. Entre un 70 y un 80 % se recupera como subproducto de explotaciones cuyo metal principal es el plomo, el zinc, el cobre o el oro. Solo una minoría procede de minas primarias.

La consecuencia es que la oferta es muy poco elástica al precio. Si la plata sube, ninguna mina de zinc ampliará su producción solo por vender más subproducto: quien decide si esa mina opera y a qué ritmo es la economía del zinc, no la de la plata. Y abrir una mina primaria nueva —permisos, financiación, construcción— lleva años, a menudo más de una década desde el descubrimiento. Un precio alto sostenido acaba estimulando la oferta, pero con un retraso que se mide en ciclos económicos enteros, no en trimestres.

La segunda fuente es el reciclaje: plata vieja, chatarra electrónica, residuos industriales, cubertería fundida. Responde con más agilidad, porque fundir es rápido, pero tampoco cubre huecos grandes: buena parte de la plata industrial se dispersa en capas microscópicas dentro de aparatos cuyo desmontaje no compensa. En un mercado con oferta ágil un precio alto trae más producto y la cotización cede; en la plata ese mecanismo funciona a cámara lenta, y por eso el desequilibrio puede prolongarse años.

La demanda la manda la industria, no la joyería

La demanda es donde la plata se separa definitivamente del oro. A grandes rasgos se reparte en cuatro bloques, y el primero domina a todos los demás.

Bloque de demanda Cuota aproximada Qué la mueve
Fabricación industrial en torno a la mitad Fotovoltaica, electrónica y centros de datos, contactos eléctricos, soldaduras, automóvil, usos médicos
Inversión física una sexta parte aprox. Lingotes, monedas y metal en cámara; oscila con el sentimiento y las expectativas de tipos
Joyería una sexta parte aprox. Muy sensible al precio, concentrada en India y Asia Oriental; retrocede cuando la cotización sube
Platería y cubertería pequeña y decreciente Declive estructural en los mercados occidentales

Las cuotas se redondean y varían según el año y la fuente: lo importante es el orden de magnitud, no el segundo decimal.

El bloque solar es el más comentado. Cada módulo fotovoltaico lleva pasta de plata en las pistas conductoras que recogen la corriente de la célula. Como el metal se ha encarecido, los fabricantes reducen deliberadamente el gramaje por célula —el llamado thrifting—, lo que amortigua parte del crecimiento de la demanda solar. Al mismo tiempo, la electrónica de consumo, los centros de datos ligados a la inteligencia artificial y la electrificación del automóvil tiran en sentido contrario. Ese tira y afloja vuelve la demanda de plata mucho más dinámica que la del oro, y también más difícil de proyectar. Con una particularidad decisiva: buena parte de la plata industrial se consume de verdad, es decir, no vuelve al mercado.

Qué significa de verdad un déficit estructural

Desde hace varios años la demanda mundial de plata supera a la oferta de minas y reciclaje: el Silver Institute contabilizó 2025 como el quinto ejercicio consecutivo con déficit. La palabra suena dramática y conviene desactivarla: déficit no significa que la plata se esté agotando.

La diferencia se cubre con las llamadas existencias sobre el suelo: metal ya extraído y afinado que está en almacenes de bolsa, en las cámaras de los ETF y en manos privadas. Un déficit anual quiere decir que esas existencias se van consumiendo, y mientras haya inventario disponible el mercado se abastece sin problema.

Lo que sí cambia es la sensibilidad. Cuanto menor es el inventario libremente disponible —el que no está inmovilizado en fondos ni en colecciones que nadie va a vender—, más fácil resulta que una oleada de demanda mueva mucho el precio. El contraste con el oro es nítido: casi todo el oro extraído en la historia sigue existiendo en forma recuperable, y esa reserva gigantesca amortigua las escaseces. La plata, al consumirse de verdad en la industria, no tiene ese colchón.

Sin bancos centrales: la plata no tiene comprador de última instancia

Hay un factor que en el oro resulta decisivo y en la plata sencillamente no existe: la demanda oficial. Los bancos centrales mantienen decenas de miles de toneladas de oro en sus balances y sus compras netas han sido en los últimos años un motor de precio de primer orden. Para la plata no hay nada equivalente.

La razón es histórica. Durante el siglo XIX y buena parte del XX la plata se desmonetizó: los países abandonaron el bimetalismo y el patrón plata, retiraron de circulación las monedas con contenido de plata y liquidaron sus reservas. La estadounidense, en su día la mayor acumulación del mundo, se agotó en la segunda mitad del siglo XX. Hoy las tenencias oficiales son residuales.

Para el precio esto tiene dos efectos. Le falta un comprador insensible al precio y de horizonte muy largo, que en el oro actúa como suelo blando en las fases bajistas; y le falta la señal política que supone que un banco central anuncie compras. La plata queda así más expuesta al ciclo industrial y al humor de los inversores, y esa es una de las razones por las que funciona peor que el oro como activo refugio puro, aunque comparta con él buena parte de los motores monetarios.

Por qué la plata oscila mucho más que el oro

A lo largo de ciclos completos, la volatilidad de la plata supera claramente a la del oro: sube con más fuerza en las fases alcistas y cae con más dureza en las bajistas. Cuatro causas se refuerzan entre sí.

Tamaño del mercado. En valor, el mercado de la plata es una fracción pequeña del del oro. Una suma de dinero que en el oro apenas se nota desplaza la cotización de la plata de forma perceptible: menos profundidad significa movimientos más amplios ante el mismo flujo.

La mitad industrial. Cerca de la mitad de la demanda depende del ciclo económico. En una expansión la plata recibe dos empujones simultáneos, industrial e inversor; en una recesión el bloque industrial se desploma justo cuando la demanda de refugio debería sostenerla, y el saldo neto puede ser negativo aunque el oro suba.

Apalancamiento y futuros. Los volúmenes en papel son un múltiplo de los flujos físicos, así que los cambios de posicionamiento y los productos apalancados generan movimientos rápidos y amplios, con liquidaciones en cadena cuando saltan los niveles técnicos.

Oferta inelástica. Como la producción no puede reaccionar a corto plazo, un desequilibrio no se resuelve produciendo más metal, sino moviendo el precio hasta que alguien deja de comprar o decide vender inventario. La presión se descarga en la cotización, no en la cantidad.

En la práctica, la plata ofrece recorridos mayores y retrocesos mayores que el oro. El índice de miedo y codicia resume el sentimiento del momento: no predice nada, pero ayuda a situar un movimiento brusco en su contexto.

Los principales motores del precio

El precio lo forma un haz de factores: unos son los motores monetarios que comparte con el oro, otros los industriales que comparte con el cobre.

Factor Efecto habitual sobre el precio de la plata
Ciclo manufacturero global Más producción industrial, despliegue solar y centros de datos elevan la demanda de fabricación — favorable
Tipo de interés real Tipos reales bajos reducen el coste de oportunidad de un metal que no paga cupón — favorable
Dólar estadounidense Un dólar débil abarata la plata en el resto de divisas — favorable
Flujos de inversión ETF y posicionamiento en futuros — la principal fuente de vaivenes a corto plazo, en ambas direcciones
Precio del oro La plata suele seguir su dirección y amplificar su magnitud
Estructura de la oferta El subproducto no responde rápido a la demanda — favorable de forma estructural y lenta
Costes de energía y minería Elevan el suelo de los productores primarios; las minas de subproducto son menos sensibles

«Efecto habitual» quiere decir en circunstancias normales, nunca como garantía. Lo corriente es que varios factores actúen a la vez y en sentidos contrarios: un dólar fuerte y un boom solar pueden cancelarse mutuamente. De la tabla no se deduce ninguna previsión; sirve para saber qué palanca mirar cuando el precio se mueve.

Demanda de inversión, ETF y el silver squeeze

Además de la industria y la joyería, la plata la compra el ahorro: en físico, como lingotes y monedas, o de forma indirecta a través de fondos cotizados que custodian metal. Cuando los volúmenes en manos de esos fondos crecen se retira plata física del mercado disponible, lo que puede sostener el precio; cuando hay salidas, el efecto es el inverso. Por eso las tenencias de los ETF se siguen como indicador visible de demanda y de ánimo inversor.

El episodio más citado es el silver squeeze de febrero de 2021. Coordinados a través de redes sociales, muchos pequeños inversores intentaron forzar la cotización al alza con compras masivas de metal físico y de participaciones en fondos. La plata subió con fuerza unos días, las primas de las monedas se dispararon y varios distribuidores agotaron existencias, pero el efecto se disipó en semanas: el mercado global es demasiado grande para desplazarlo de forma duradera desde un solo flanco.

La lección no es que la demanda minorista sea irrelevante, sino que conviene separar dos capas: una campaña de compras puede vaciar el escaparate y disparar la prima de las monedas de una onza sin mover apenas la cotización mayorista de Londres. La calculadora de precio de compra distingue ambas cosas al comparar lo pagado con el valor del metal contenido.

El ratio oro-plata y cómo interpretarlo

El ratio oro-plata es la métrica más conocida para situar la plata en su contexto. Se calcula dividiendo el precio del oro entre el de la plata y dice cuántas onzas de plata equivalen a una de oro: un ratio de 80 significa que ochenta onzas de plata valen lo mismo que una de oro.

Históricamente el número ha recorrido un rango enorme: cifras de un solo dígito bajo los sistemas bimetálicos antiguos, una banda mayoritaria entre 30 y 90 durante el siglo XX y un máximo por encima de 100 en el pánico de marzo de 2020. Dónde está hoy lo muestra en tiempo real la página del ratio oro-plata.

La interpretación habitual es de valoración relativa: un ratio alto indica que la plata está barata frente al oro, y uno bajo lo contrario. Conviene ser estricto con lo que no dice. No es una señal de compra ni un indicador de reversión a la media con calendario: puede permanecer alto durante años, y su nivel «normal» ha ido cambiando a lo largo de la historia precisamente porque la plata dejó de ser dinero y se convirtió en insumo industrial. Algunos inversores lo usan para rotar entre ambos metales en los extremos en lugar de intentar acertar el precio absoluto; es una estrategia con costes de transacción y consecuencias fiscales en cada rotación, no un atajo.

El efecto divisa: dólares, euros y tipo de cambio

La plata se cotiza internacionalmente en dólares por onza troy. El precio en euros no es una cotización propia, sino el resultado de convertir esa cifra al tipo de cambio EUR/USD vigente. Es decir: el precio de la plata en euros tiene dos piezas móviles, el metal y la divisa.

Para un comprador de la zona euro las consecuencias son concretas. Una subida de la plata en dólares puede quedar neutralizada si el euro se aprecia a la vez; y al revés, un euro débil eleva el precio en euros aunque en dólares la cotización lleve semanas plana. Al comparar el rendimiento de la plata con el de otros activos denominados en euros, esa segunda pieza está siempre dentro del resultado, para bien o para mal.

También explica discrepancias entre fuentes: dos páginas pueden dar precios en euros distintos para el mismo instante porque una emplea el tipo de referencia diario del Banco Central Europeo y otra el interbancario en vivo. Nuestra página de tipos de cambio muestra las cotizaciones utilizadas, y el conversor de unidades pasa entre onzas, gramos, kilos y divisas sin errores de redondeo.

El IVA y por qué la plata cuesta más en el mostrador

El spot es el valor del metal puro. Lo que se paga en una tienda queda por encima, y esa diferencia es la prima: cubre afinado, acuñación, distribución, transporte asegurado, margen del vendedor y —en el caso de la plata— el impuesto indirecto.

Aquí está la segunda gran diferencia respecto al oro, y en España es especialmente marcada. El oro de inversión que cumple los requisitos legales de forma, peso y ley está exento de IVA en virtud del artículo 140 de la Ley 37/1992. La plata no disfruta de esa exención: como cualquier otro bien, tributa al tipo general del 21 %. Parte de las monedas de plata se comercializa mediante el régimen especial de bienes usados, antigüedades y objetos de colección (REBU), un régimen de margen en el que el impuesto recae solo sobre el margen del vendedor y no sobre el importe total; por eso ciertas monedas resultan más baratas que un lingote comparable, aunque el precio final ya no desglose cuota repercutida. El detalle está en la entrada IVA sobre la plata del glosario.

El efecto combinado es doble. La prima porcentual sobre la plata es estructuralmente más alta que sobre el oro, porque los mismos costes fijos de acuñar, embalar y transportar se reparten sobre un metal mucho más barato por unidad de peso: mover un valor equivalente en plata pesa unas ochenta veces más. Y el diferencial entre el precio de compra y el de venta es también más ancho, porque el impuesto no se recupera al revender a un particular. En la práctica, la plata necesita un recorrido al alza mayor que el oro para que una operación de ida y vuelta salga a cero.

Al comparar ofertas, la única medida honesta es el precio final por gramo de plata fina frente al spot del momento, no el valor nominal ni el diseño; las unidades grandes y el producto estándar más líquido presentan siempre la prima porcentual más baja. En la venta, la plusvalía obtenida es una ganancia patrimonial que se integra en la base del ahorro del IRPF, con tipos progresivos del 19 al 28 % por tramos y sin ningún plazo de tenencia que la exonere; la calculadora de impuestos permite estimar el importe. Esta guía no constituye asesoramiento fiscal ni jurídico: para su situación concreta consulte a un asesor fiscal o a la Agencia Tributaria.

Patrones estacionales y cómo leer los gráficos

En los datos históricos de la plata aparecen, igual que en los del oro, patrones estacionales recurrentes: meses que de media han sido más fuertes y meses que de media han sido más flojos. Son regularidades estadísticas observadas en el pasado, no leyes ni garantías, y un promedio de treinta años puede esconder ejercicios concretos que hicieron exactamente lo contrario.

La plata añade además una capa propia. Sus ciclos de pedidos industriales —campañas de instalación fotovoltaica, calendarios de producción electrónica, cierres de ejercicio en Asia— imprimen en la serie un ritmo que no aparece en el oro. Por eso las curvas estacionales de ambos metales no son idénticas, y superponerlas resulta más instructivo que mirar la de la plata sola. Nuestra página de estacionalidad permite hacerlo con los datos reales.

La conclusión es sobria: para quien mantiene la posición durante años, una prima de compra un punto porcentual más baja pesa más que acertar el mes de entrada. La estacionalidad es contexto, no un cronómetro. Las definiciones de todos los conceptos citados están en el glosario de metales preciosos.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se fija realmente el precio de la plata?

De forma continua, a partir de las órdenes de compra y venta de dos mercados enlazados: el mercado extrabursátil de Londres, donde bancos y casas de negociación operan de forma bilateral, y el mercado de futuros COMEX de Nueva York. El arbitraje los mantiene pegados el uno al otro y el resultado se cotiza en dólares por onza troy de plata fina para entrega inmediata. Una vez al día, en días hábiles y a las 12:00 hora de Londres, una subasta electrónica produce el LBMA Silver Price, la referencia fija que se usa en liquidaciones y contratos. El precio en euros es esa cifra en dólares convertida al tipo de cambio del momento.

¿Por qué la plata se mueve con mucha más violencia que el oro?

Se combinan cuatro cosas. El mercado de la plata es, en valor, una fracción pequeña del mercado del oro, así que la misma cantidad de dinero lo desplaza mucho más. Alrededor de la mitad de la demanda es industrial y por tanto depende del ciclo económico. En los mercados de futuros se negocia un múltiplo del metal que realmente se extrae, de modo que los cambios de posicionamiento se trasladan enseguida a la cotización. Y la oferta, al ser mayoritariamente subproducto, no puede responder a un precio más alto en el corto plazo. El resultado son subidas más bruscas y caídas más profundas que las del oro.

¿Cuánta plata va a la industria y cuánta a la inversión?

Aproximadamente la mitad de la demanda anual es fabricación industrial, y según los recuentos recientes del Silver Institute algo más de la mitad. El bloque individual más grande es la fotovoltaica, seguida de la electrónica general y los contactos eléctricos, las aleaciones de soldadura, la electricidad del automóvil y las aplicaciones médicas: la plata tiene la conductividad eléctrica y térmica más alta de todos los metales, y por eso sustituirla es difícil. Los lingotes y monedas de inversión, la joyería y la platería se reparten el resto. La cuota industrial del oro, en comparación, ronda la décima parte.

¿La plata sale de minas de plata?

En su mayoría no. Entre el 70 y el 80 % de la oferta minera se recupera como subproducto de la minería de plomo, zinc, cobre y oro, donde es la rentabilidad del metal principal la que decide si la mina opera o no. Solo una parte menor procede de minas primarias de plata. Por eso un precio más alto no genera rápidamente más plata: un productor de zinc no ampliará su producción solo por el crédito del subproducto, y abrir una mina primaria nueva lleva años. El reciclaje de chatarra y de residuos industriales es la segunda fuente, más pequeña.

¿Qué me dice el ratio oro-plata?

Es simplemente el precio del oro dividido entre el precio de la plata, así que indica cuántas onzas de plata equivalen a una onza de oro. Un ratio de 80 significa que ochenta onzas de plata valen lo mismo que una de oro. Históricamente ha ido desde por debajo de 20 en épocas antiguas hasta por encima de 100 en el pánico de mercado de 2020. Un ratio alto indica que la plata está barata en relación con el oro; es una medida de valoración relativa, no una predicción, y puede permanecer alto o bajo durante años.

¿Por qué la plata física cuesta bastante más que el precio spot?

Sobre el valor del metal se apilan dos capas. La primera es la prima ordinaria por afinado, acuñación, distribución y margen del comerciante, proporcionalmente mayor en plata porque los mismos costes de manipulación se reparten sobre un metal mucho más barato. La segunda es el impuesto: en España el oro de inversión está exento de IVA (Ley 37/1992, art. 140), pero la plata no lo está y tributa al tipo general del 21 %. Algunas monedas de segunda mano se venden bajo el régimen especial de bienes usados (REBU), donde el impuesto recae solo sobre el margen. Ambos efectos juntos hacen que la prima porcentual y el diferencial de compraventa sean visiblemente más amplios en plata que en oro.

¿Un déficit de mercado significa que la plata se está agotando?

No. Un déficit significa que la demanda anual supera a la oferta anual procedente de minas y reciclaje, y que la diferencia se cubre con existencias sobre el suelo: metal ya afinado que está en almacenes de bolsa, en cámaras de ETF y en manos privadas. El Silver Institute contabilizó 2025 como el quinto año consecutivo de déficit. La consecuencia práctica es que el inventario libremente disponible se reduce, lo que puede volver el precio más reactivo ante demanda adicional; no que el metal desaparezca.

¿Los bancos centrales tienen plata como tienen oro?

No en cantidades relevantes. La plata fue desmonetizada a lo largo de los siglos XIX y XX y las tenencias oficiales se liquidaron en su mayor parte; la reserva estratégica estadounidense, en su día enorme, se agotó hace décadas. El oro, en cambio, figura en los balances de los bancos centrales por decenas de miles de toneladas y sus compras oficiales han sido un factor de precio real en los últimos años. La plata sencillamente no tiene un comprador equivalente de última instancia, lo que le resta una fuerza estabilizadora.

¿Cómo tributa en España la venta de plata con beneficio?

La diferencia entre el valor de transmisión y el valor de adquisición es una ganancia patrimonial que se integra en la base del ahorro del IRPF, con tipos progresivos del 19 %, 21 %, 23 %, 27 % y 28 % por tramos. No existe ningún periodo de tenencia que exonere la ganancia: vender al mes o a los quince años tributa igual. Conservar la factura de compra es decisivo, porque sin justificante del valor de adquisición la Administración puede determinarlo por otras vías y la base gravable resultante suele ser mayor. Esta guía no constituye asesoramiento fiscal ni jurídico; para su caso concreto consulte a un asesor fiscal o a la Agencia Tributaria.

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Redactado y mantenido por Markus Markert. Contenido editorial: no constituye asesoramiento de inversión, recomendación de compra ni pronóstico de precios. Las cifras se contrastan con fuentes oficiales y se actualizan periódicamente.

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